Programa una iluminación ambiental de baja intensidad que suba suavemente al despertar. Tiras LED ocultas lavan paredes con luz homogénea, evitando deslumbramiento. La temperatura de color cálida reduce la agresión en ojos somnolientos y resalta texturas naturales. Acompaña con música discreta o sonidos de agua. Así, el cuerpo entra en actividad con respeto, y el baño se siente como un abrazo que te prepara sin prisas innecesarias.
Coloca luminarias verticales a ambos lados del espejo para eliminar sombras en el rostro y mejorar la precisión del afeitado o maquillaje. Evita luz solo superior, que endurece facciones. Busca difusores que suavicen el haz y un índice cromático alto para tonos reales de piel. Un desempañador integrado mantiene la nitidez tras la ducha. El resultado es claridad amable, útil y halagadora, propia de suites bien diseñadas.
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